Sin
lugar a dudas, una de las herramientas más importantes en los seres vivos, son
los dientes. Son los que nos permiten cortar, masticar, desgarrar, triturar y
moler, que son las tareas más importantes que realizan nuestros dientes.
El
Creador del Universo, en su sabiduría nos dotó de 32 dientes (16 arriba y 16
abajo), desde los incisivos centrales superiores e inferiores, los caninos,
primeros, segundo molares y terceros molares, el ser humano los utiliza de
diferentes formas y es descuidado en su limpieza lo que origina que en muchos
casos, se vean afectados por la falta de higiene, ocasionando con ello las
molestias producidas por las caries y la consecuente pérdida de la pieza sin
necesidad.
Con
los avances de la medicina, en la actualidad, estas pérdidas se verán
reducidas, puesto que desde el siglo XIX
se comenzaron a hacer algunos
experimentos y avances con partes del cuerpo a través de las células hoy
llamadas células madre, integrándolas a otras partes del cuerpo para sanar o
mejorar las molestias producidas en nuestro organismo.
Nuestros
antepasados, buscaron la “fuente de la juventud” sin poderla encontrar, hoy el
hombre ha descubierto las células madre (una especie de regeneradoras de
cualquier parte del cuerpo humano), que podría prolongar la existencia de la
humanidad y hacerle más placentera la vida a todos los seres vivos del planeta.
Hablar
de las células madres, es hurgar en lo futuro de la medicina más avanzada, es
hablar de las posibilidades redescubrir el proceso de “diferenciación” (varios
tipos de células diferentes).
Desde
que el Dr. E. Donnall Thomas empezó sus experimentos, curando a un hermano, se
abrió el camino de las posibilidades universales de la medicina, pues un hecho
considerado en su momento inaudito, por el alcance del mismo, comenzó a dar
forma a lo que hoy conocemos como las células madre.
Pero
¿De dónde se podrían obtener los elementos que revolucionan la medicina? Las
grandes empresas y sus laboratorios, los científicos y las grandes
corporaciones, abordaron distintos caminos y diferentes vías, para obtener lo que en su momento podemos
definir como las células madre, las cuales vendrían a redefinir el espacio
médico cuando posibilitó esa obtención a saber de tres fuentes:
a) Células
adultas
b) Células
del cordón umbilical
c) Células
embrionarias
En
odontología: La pulpa de diente deciduo
Con
respecto a este tema, existen controversias en la investigación de las células
madre, pues, “por su habilidad de transformación en cualquier tipo de célula”
constituyen el avance médico más grande en toda la historia.
En
el caso de las células madre aplicada a la odontología, puede hacerse a través
de la célula adulta, obteniéndose del interior de la pulpa dental, que es el
tejido blando dentro de la vida de un diente, encontrándose las células madre
en el tejido vivo suave.
En
la República Dominicana, uno de los países con mayor cantidad de escuelas
odontológicas, existe un banco de células madres que se encarga de su
preservación y almacenamiento a fin de utilizarla en los momentos requeridos.
Las células madre del interior de la pulpa dental, deben ser almacenadas por la
gran utilidad para el futuro de la odontología el uso de las mismas, pues,
previene, cura y regenera las piezas bucales.
Entiendo que este es un
tema de suma importancia porque tenemos una fuente de vida en nuestras manos, y
yo como parte de la sociedad estoy llamada a concienciar y dar conocimiento
sobre este tema tan importante. En mi opinión personal la Republica Dominicana
no cuenta tal vez con los suficientes recursos, pero creo que, con una visión
emprendedora, existe la posibilidad de echar adelante ese grandioso proyecto en
nuestro país.